|
El color está profundamente relacionado con las emociones del ser humano.
Tanto en oriente como en occidente existen diferentes teorías derivadas del estudio de los efectos que este produce en las sensaciones del individuo.
Todos, en ocasiones, hemos experimentado diferentes maneras de hacer asociaciones mentales que se basan en colores que nos unen con algún recuerdo o sentimiento.
Sobre lo anterior se ha llegado a ciertas conclusiones: el rojo se acompaña con el calor, el fuego; el verde con la frescura; el azul con el cielo. También asociamos, aunque no directamente, colores que nos recuerdan un objeto sino una idea y en este caso el rojo podría entrelazarse al poder, a la pasión; el verde a la esperanza; el azul a la tranquilidad, al infinito; el amarillo a la abundancia, al oro, a la luz.
En el 2006, cuando empecé a planear esta muestra pictórica escogí para los fondos de los cuadros, tres colores que vinculo con diferentes conceptos: el azul con el cielo en atardeceres de otoño, el verde con el mar del golfo, las casas, los barcos de nuestros puertos y el rojo con la tierra colorada del Mayab.
¡Sí!, decidí dejar en cada pieza, a partir de mis recuerdos, un universo donde esos instantes se conserven como indicios, donde al igual que en mi memoria y en el tiempo unos estén próximos, otros lejanos y que queden como trazos ocultos por colores y formas dilatadas al azar, permaneciendo sólo huellas de recuerdos y emociones convertidas a pensamientos en acción.
Entonces… para que la obra venga al mundo y cumpla su fin, te dejo en soledad, con el campo libre a tu imaginación y mirada creadora, para que puedas descubrir detrás de todo aquello que lo disimula y enmascara, tu propio universo secreto.
Pilar Cámara
|