Tramas

Sala 1
Celina Fernández, arte de intensidades
 
El impetuoso vocabulario de formas y colores plasmado por Celina Fernández se inscribe, con renovados bríos creativos, en la fecunda tradición abstracta de la pintura yucateca. De ello dan cuenta las 18 obras de la autora plástica meridana que integran la exposición intitulada Tramas, albergada por el Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán (Macay).
 
En su conjunto, estos trabajos registran los hallazgos más recientes alcanzados por Fernández en sus investigaciones de índole cromática, formal y compositiva, emprendidas al interior de los ámbitos pictórico y gráfico. De ahí que sus tramas sean tejido visual de vigorosa expresión tanto sobre el lienzo como sobre el papel de algodón, acusando en este último caso una franca predilección por las insinuaciones de la monocromía, tal como se muestra en Movimiento nocturno I. En efecto, de vocación y formato íntimos, sus monotipias devienen en territorios habitados por trazos negros de configuración multiforme, que entablan una relación dinámica con el fondo blanco.
 
Este repertorio de formas oscuras en grados crecientes de expansión sobre la superficie clara, como en El sueño, se organizan en ejes de encuentro y desencuentro, de alternancia y superposición (Movimiento nocturno II), en un juego de versada fluidez entre las opacidades y las transparencias (La recámara). A tales composiciones protagonizadas por el negro resignifican la súbita aparición de acentos cromáticos cálidos (Las ventanas) y la constante intervención de una vehemente gestualidad (Nudo II), la cual se extrema en cortina de rayas que surcan el armazón reticular (La puerta roja).
 
Ahora bien, de naturaleza caligráfica resultan la línea ondulada en arabesco, como lo muestra Trama roja I, y el grupo de caracteres en fugaz equilibrio, en el caso de Trama roja II, que, enlazados con progresivas filtraciones encarnadas, marcan el tránsito de la estrategia de los no colores a la de los colores. Así, los lienzos de Fernández, donde se opera también el paso del pequeño al gran formato, se caracterizan por una potente policromía, construida a través de ejercicios de saturación y matización de los colores convocados.
 
Regidas por un movimiento incesante, las manchas de pigmento cubren la tela imprimiendo avances y retrocesos, ascensos y descensos, articulaciones y contraposiciones, tal como se muestra en Desde adentro, y dotando de contrastes rítmicos al espacio pictórico, como en Noche magenta. Semejante manejo del color manifiesta una diestra autosuficiencia para engendrar un universo de formas muy libres, irregulares, orgánicas y hasta biomórficas, como se aprecia en la cascada protovegetal de Espejo. Triunfo del rojo, las masas cromáticas se desgranan ingrávidas en mudables patrones curvilíneos, como en Amanece, o se desplazan a la manera de flotantes rastros vestigiales, como en Vassiliza.
 
Otras técnicas mixtas son materia de afirmación de vibrantes remolinos luminosos (Trama de luz), mientras que otras más dan cabida a la poderosa conjunción de exaltación del color y explosión de la forma, entretejiendo núcleos trepidantes (Trama en ocre III), cuyas reverberaciones se proyectan hacia los confines del lienzo (Trama en ocre IV). En contrapunto, una orquestación de grises, avivada por destellos violáceos, revela las compensaciones aleatorias entre el reposo y la actividad de la marea pictórica, como lo evidencia Al caer la noche.
 
Esta dialéctica de energéticos flujos cromáticos y formales, que permea la producción toda de la artista yucateca, remite a una serie de dualidades de orden ontológico: luz y oscuridad, día y noche, vida y muerte, memoria y olvido, las cuales se resuelven, tal como evocan su pintura y su gráfica, en el proceso ininterrumpido de generación del principio contrario. Por ello, la sugerente plástica de Celina Fernández, intimista e intuitiva, apasionada y agitada, está moldeada por una fuerza pulsional y emocional que convierte sus tramas en una poética signada por las intensidades.
 
Argelia Castillo, crítica de arte.

Acerca de Celina Fernández

Celina Fernández (Mérida, Yucatán, 1961) es licenciada en Ciencias de la Comunicación. Estudia en la “Escuela de Bellas Artes de Yucatán” y en el Instituto de Cultura de Yucatán. Ha participado en diversos talleres y diplomados en grabado, serigrafía, dibujo e historia del arte. Es socia desde 2010 de “Cinco + Uno Galería de Arte Contemporáneo”, donde exhibe su obra de manera permanente en Mérida. Además, ha expuesto en Yucatán, Oaxaca, ciudad de México, España, Italia e Islas Canarias.

-Celina Fernández