Segunda Quimera

Salas 6 y 7

VOLUMEN Y CADENCIA

El trabajo de un artista es invariablemente un asomo a sí mismo; pero, cuando este artista además logra comunicar, es fácil imaginar que la composición de los elementos, acompañantes de su cotidiana intimidad, sea idéntica a la de su obra. Los objetos que plasma son extraídos de su escenografía familiar, pero también de la mitología plástica que ha diseñado cuidadosamente a lo largo de los años.

En la paleta de Álvaro Santiago, se puede entrever su origen oaxaqueño porque están irremediablemente presentes los colores de su tierra, de las hojas cuando están secas y cuando no, de los ánimos cuando están verdes y cuando no. Sin embargo, a pesar de esa característica de arraigo, él es poseedor de una iconografía personal fuera de los estándares de la llamada escuela oaxaqueña de pintura. Este rasgo afortunado lo ha forjado a partir de una clara observación de sus propios deseos de encontrar una voz estética que lo complazca y del hambre de ver, de conocer, de descubrirse, sin temor al hallazgo.

Como resultado del esfuerzo creativo, la geografía de los cuerpos que Álvaro concibe tiene volumen y cadencia; son muy atractivos y se pueden acariciar. Son dóciles y ágiles, a pesar de su corpulencia, y en ello se concentra la mayoría de la carga de libertad y ligereza que se ve impresa en toda su obra.

Una vez que su iconografía nos es familiar, esos rostros hieráticos se convierten más en un espejo que en un enigma. Los personajes a los que pertenecen estos rostros, así como sus demás motivos recurrentes, transfiguran a composiciones casi oníricas, donde cohabitan objetos que levitan, seres que reflexionan en distintos planos o desafían la ley de la gravedad.

Finalmente, Álvaro Santiago, como buen creador, no puede evitar ser autobiográfico, pues su silueta se insinúa repetidamente y siempre aparece como testigo omnipresente de sus propios relatos, como si no quisiera perderse ni un minuto de su propia existencia, ni en la realidad ni en su vasto mundo imaginario. Por eso, cada cuadro narra un instante de su vida, a manera de pieza de un rompecabezas que estará completo el día último que deje de crear.


Julen Ladrón de Guevara

Acerca de Álvaro Santiago

Álvaro Santiago (Oaxaca, 1953) pertenece a una generación de talentosos artistas oaxaqueños y se le considera un digno representante del arte mexicano contemporáneo. Estudia en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” de la Ciudad de México. Surge por primera vez en la escena cultural de la plástica mexicana con una exposición individual organizada en la Fundación Cultural Miguel Cabrera de Oaxaca (1978). A partir de entonces su quehacer plástico no ha cesado, durante años ha participado en innumerables exposiciones individuales y colectivas, ha realizado diversos murales para instituciones educativas y empresas privadas mexicanas. Algunas de sus obras forman parte de importantes colecciones plásticas de museos e instituciones mexicanas y extranjeras. 

-Álvaro Santiago