Víctor Rendón

Salas 4 y 5
Víctor Rendón pertenecía a una clase inusual de artista: el trabajo de los otros le interesaba tanto como el suyo; no quería ser el único en observar las cosas, deseaba compartirlas en una cofradía de la mirada. Su impulso gregario, muchas veces tribal, lo llevaba a conversar sin mayor trámite con un vecino de mesa en el Café Express de Mérida. Hablaba con los demás como si los conociera desde siempre, con afinidades perfeccionadas por los años.
 
La primera vez que le pregunté por sus fotografías, dio un largo rodeo para hablar de sus colegas yucatecos. Este generoso sentido de la complicidad le sirvió de impulso para promover un histórico foro colectivo, Abril, mes de la fotografía. Incapaz de concebirse en aislamiento, entendió su oficio como un teatro de la mirada, diálogo de luz con otros personajes.
 
En sus décadas tras la cámara, Víctor Rendón demostró que no hay mapa más variado y misterioso que la piel. La curvatura de un omóplato, la mancha de sombra que una extremidad arroja sobre el vientre, la delicada perfección de unos pies conformaron una gramática que nunca cedió a la reiteración.
 
La calidez de Víctor no era invasora; en su caso, la pasión se llevaba bien con el respeto por los otros. Este temperamento le permitió acercarse de muy variadas formas al cuerpo humano. En algunas de sus fotografías, el desnudo parece ocurrir por accidente, un cuerpo “hallado” como un prodigio natural. Mujer helecho es un claro ejemplo de esta zona de su mirada; el fotógrafo se disipa para ofrecer la verdad oculta de las cosas, su condición aislada e intangible, la forma que tienen cuando no las vemos.
 
En Yucatán, la luz enseña a mirar extremos...Como en las maletas de los espías, los cielos yucatecos tienen doble y triple fondo. Aun en blanco y negro, es posible reconocer la variada gradación de la luz. Víctor Rendón vivió bajo esta enormidad visual y optó por tonos nítidos. Le gustaban el blanco y el negro, pero no los grises. Por carácter, las medias tintas no eran lo suyo.
 
La temprana muerte de Víctor demostró que su aprecio por los demás era recíproco... El fotógrafo que no quería los grises vivió para revelar nítidos asombros. Cada uno de sus gestos y cada uno de sus enfoques fueron el saldo de una pasión. De este lado de la luz, miramos con sus ojos. Su ameritado corazón late en la sombra.
 
Un corazón en la sombra (fragmento), de Juan Villoro.

Acerca de Víctor Rendón

Víctor Rendón (1948-2003) fue uno de los máximos exponentes de la fotografía artística de desnudos, quien legó un amplio patrimonio fotográfico a Yucatán. Su trayectoria artística sumó décadas de trabajo y de una constante labor como promotor de la fotografía en ferias, exposiciones, publicaciones y concursos. Se recuerda en especial su impulso para crear el foro colectivo: “Abril, mes de la fotografía”. Fue generoso con generaciones de jóvenes a quienes también enseñó el arte fotográfico, el cual aprendió de manera formal a través de cursos en universidades nacionales y de Estados Unidos.

-Víctor Rendón