Suma Escultórica

Pasaje Revolución

HUGO ARQUÍMEDES, CREADOR DE ESPACIOS

“Vacío es el espacio en exilio continuo de sí mismo”,
José Ángel Valente.

Hugo Arquímedes (Ciudad Juárez, México, 1973) es una presencia constante y silenciosa de la escultura mexicana, persuadido, ante todo, de que su obra es su vida. Por otra parte, Arquímedes no ha sido alguien que, en sus ya dos décadas de trayectoria, haya traicionado los principios estructurales e íntimos de su concepción artística en pos de lo que llegue a dictar la mercadotecnia que actualmente nos acosa, lo cual añade interés y respeto por lo que hace. En estas dos décadas de producción, llenas de cambios y acontecimientos, Hugo ha demostrado cómo uno puede trabajar a su ritmo y de acuerdo con su conciencia. Por decirlo de una forma sencilla, Hugo Arquímedes ha combinado su reflexión objetiva sobre el espacio, lo cual le ha dado un toque clásico, con evocaciones íntimas de la memoria, de suyo subjetivo, pero que él se las ha arreglado para ahondar psíquicamente aún más al bordear el territorio de la poesía y jugar con sus creaciones. Con fidelidad, él sigue en ello aunque, claro, no de la misma manera.
¿Qué es hoy la escultura? La contestación que da Arquímedes a través de su obra es asimismo ambigua: un arte en el que conjugan diferentes medios, al tiempo que prescinde de los aspectos convencionales de lo que anteriormente entendíamos por escultura; un arte en el que es buscada la simbiosis entre los espacios de lo escultórico (el espacio del volumen y del hueco), lo arquitectónico (el espacio fluyente entre interior y exterior) y lo paisajístico (el espacio abierto, propio del sitio); un arte en el que no son obedecidas las fórmulas claras y precisas, sino las variadas formulaciones o proposiciones, las cuales pueden resultar concordantes o discrepantes; un arte en el que especialmente surge el debate entre autonomía plástica y función social; un arte por el que se trata de entender el espacio escultórico como lugar de disposición comunicativa, postulando posibilidades muy variadas de relación entre partes, objetos, materiales y espacios y aproximando el espacio de la representación al espacio escenográfico y el espacio-instalación; un arte en el que son empleados juegos contradictorios entre estructura, límites y expansión, así como entre superficie y transparencia...
Las obras de Hugo Arquímedes toman la apariencia de esculturas firmes, construidas y semi-cerradas. Pero, si ahondamos en su verdadera cualidad, vemos que en realidad este artista se ocupa del plano múltiple, el límite abierto y el espacio como ausencia, con sus consecuentes efectos de incorporeidad, expresión e invisibilidad. Éste es quizá su rasgo distintivo y, por otro lado, excepcional. El escultor ha logrado sacudir las leyes fijas de la propia escultura constructiva. Aún sin conocerlas, rozó las delicadas corazas corpóreas de Julio González y las estructuras del minimalismo. Comparte con Oteiza, Chillida y Caro la búsqueda de tensión expresiva entre el interior y el exterior, y la creación semi-abstracta de espacios simbólicos. Y no hay más cercanía con el minimalismo que la toma de conciencia de que la percepción móvil modifica los espacios.
En efecto, las piezas en relieve permiten reconocer vivamente el gusto que su autor ha mostrado desde sus comienzos por el valor del espacio interior, por el espacio secreto contenido –apretado y turgente– en esculturas de chapa de configuración curva. De ese espacio en relieve, cuyas planchas metálicas guardan las huellas de las manos del artista y las manchas del proceso artesano de elaboración de la pieza, de ese espacio fluye la lámina inferior plana que completa la obra y que discurre hacia las configuraciones nuevas que adoptan los dibujos más recientes de Arquímedes.

Miguel Ángel Muñoz

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Acerca de Hugo Arquímedes

Hugo Arquímedes (México, DF.) de formación autodidacta. A la fecha cuenta con 12 exposiciones individuales y una veintena de exposiciones colectivas en diversos museos y galerías en México. Su obra ha sido comentada en diversos periódicos nacionales. En 1998 fue el Ganador del Premio Nacional de Escultura joven L´oreal. En el 2001 se inauguró su primera escultura monumental Rayenare (10.5 m.) ubicada en Ciudad Juárez, Chihuahua. Es autor de diversas esculturas monumentales en el DF. Destaca el Esculto-mural vial Ayotl (200 m. de largo) intervención urbano-artística realizada en el Bajopuente que conecta Calzada de Tlalpan con la Avenida 20 de noviembre y que conduce directamente al “corazón de la Ciudad de México”. Recientemente (5 de junio 2011) se inauguró el Parque Escultórico Europeo en la ciudad de Pabianice, Polonia donde participó con la escultura: Columna crótalo.

-Hugo Arquímedes