La cofradía de los ojos

Expoforo

En toda la historia, los gatos han suscitado pasiones tan contradictorias, desde el afecto sin límite a un odio irracional. Fueron considerados encarnaciones divinas en el Antiguo Egipto; el Occidente Cristiano Medieval los consideró manifestaciones del diablo, o héroes bienhechores en incontables leyendas de todas las épocas y lugares. Fueron también sopesados como los compañeros inseparables de las brujas y como vigilantes del inframundo. Nadie duda que estos felinos posean un aura de misterio al que nadie ha podido permanecer indiferente.
Según numerosos estudios de naturistas, zoólogos e historiadores, los gatos tendrían su origen en África y, más precisamente, en el periodo de la protohistoria. Desde el III Milenio A.C. aparecen frescos y pinturas funerarias donde se le representan, en estatuas de bronce que datan de la época de las primeras dinastías faraónicas son piezas fundamentales. Seguramente fueron los egipcios los primeros en domesticarlos. En sus hogares los gatos eran tratados como un familiar más, lloraban su muerte en forma de ritual ya establecido, con momificación incluida y luego enterrado en una tierra sagrada dedicada a la diosa-gata Bast. Son innumerables las muestras de gatos momificados existentes actualmente en el Museo Británico y en el Museo Metropolitano de Nueva York.
Hacia la mitad del siglo XIV, la persecución de los cultos paganos, después de la peste negra provocó la pérdida de los gatos, que desde entonces se asoció a cultos infernales, debido a su antigua adoración por parte de los “herejes” y sobre todo por el reflejo de la luz en sus ojos, que se creía que eran las llamas del infierno. Era el animal del diablo y de las brujas.
Se le atribuían poderes sobrenaturales, como la facultad de tener siete vidas. La inquisición y el edicto del Papa Inocencio VII de 1484 hicieron que se sacrificaran gatos en hogueras para las fiestas populares, lo que marcó un gran período de persecución para el felino. Sin embargo, el Renacimiento significó un cierto cambio en la suerte de los gatos, especialmente debido a su acción preventiva contra los roedores, devoradores de las cosechas. Habrá de esperar la Revolución Francesa (1789) cuando las hogueras se consideraron unánimemente supersticiones y actos de crueldad.
Los estragos de la peste negra ayudaron a la rehabilitación del gato y se empezó a considerarlo un animal familiar a partir de los siglos XVII y XVIII. Se domestica otra vez. Gracias a los investigaciones científicas del siglo XIX, se descubrió que las enfermedades se transmiten por microbios y no por brujería y se demuestra que el gato es un ejemplo de higiene ya que se lava hasta 20 veces al día, con su propia lengua.
José Luis Loría, un brujo del dibujo científico nos trae la obra ¨La Cofradía de los Ojos ¨, consistente en cientos de dibujos sobre el felino, el “Felix Silvestris”. El uso de lápices de color es único en su estilo y obra, en el sentido que generalmente se utilizan carboncillos negros y/o acuarelas. Las técnicas para lograr los diferentes tonos representan, por sí mismas, un tour de force muy difícilmente igualable. En efecto, Loría utiliza unos 140 lápices de colores distintos, de los cuales cada uno puede rendir 4 ó 5 tonos distintos, el artista habrá extendido su paleta a un abanico de unas 650-700 tonalidades, salvaguardando transparencia y evitando efectos opacos o cargados. Si por fuera poco, hay que subrayar también que la técnica del lápiz no tolera ningún error, ya que es simplemente imposible corregir, menos aún borrar, un tono ¨incorrecto¨.
Es por ello que la muestra es inmensa en poder, técnica, estudio y porcentaje cultural. Todo un registro inagotable e invaluable, que precisa el punto y la línea de un animal doméstico.

François Valcke.
Curador de Arte. (Christies, Sothebys. London UK).
Gerente galería Tataya
 

Acerca de José Luis Loría

José Luis Loría es un artista autodidacta que cuenta con innumerables exposiciones en México y Europa. Vivió varios años en Estocolmo, Alicante, Checoslovaquia, Canadá y Estados Unidos, donde estudió a los grandes maestros del arte y expuso sus trabajos. Es ampliamente reconocido por sus investigaciones y obras sobre la flora y fauna de Yucatán, se le considera como uno de los mejores pintores naturalistas de México.

-José Luis Loría