Claudia Álvarez



 
 

El silencio del agua, de Claudia Álvarez, continúa la temática que la artista ha delineado en sus trabajos pictóricos. Sin embargo, en el grupo de niños que ahora permanece en actitud de espera, no se perciben signos de interacción o de violencia física. Debido al detalle de los brazos mutilados, predominan el aislamiento, la soledad y la incomunicación. Claudia Álvarez recreó una escena ambivalente, de múltiples lecturas y aproximaciones psicológicas. El clima siniestro, bajo una postura conciliadora, desemboca en una lección de ambigua esperanza. He aquí una magnífica paradoja: El silencio del agua conduce al llanto y a la sonrisa por igual. 

Este conjunto de cerámicas fue realizado en la Fundación Gruber Jez, gracias a la invitación de la escultora Gerda Gruber.

Christian Núñez Tello