El arte sí es necesario

El arte sí es necesario

Se realiza su día mundial o “noche de un día difícil”

Ya amaneció lunes y anoche fue la noche del Día Mundial del Arte. La noche de un día difícil. ¿Cómo pensar en el arte cuando misiles autónomos iluminan de muerte el cielo de Siria?

¿Por qué acordarse del arte, tan “innecesario”, cuando la frontera mexicana está surcada de militares para proteger al nórdico vecino de los seguramente peligrosos paisanos, connacionales nuestros? ¿Cómo tener ánimo para celebrar cuando las campañas políticas indignan por su puerilidad y solo “remueven la cajita de cenizas” (J. Sabina dixit) de lo que fue llama débil, apenas fuego y de todos modos ya no logrará encender jamás?

La noche de un día difícil: “A Hard Day’s Night”, es el nombre que eligieron Lennon y McCartney para aquella su rola del 64, hoy un must en la historia de los Beatles. La noche de un día cuya celebración decidió fijarse en el aniversario del natalicio de Leonardo Da Vinci. Por cierto, parece ser que el artista toscano, según las notas de su abuelo Antonio, nació precisamente de noche: “1452. Uno de mis nietos, hijo de Ser Piero, mi hijo, nació el día 15 de abril, sábado, a tercera hora de la noche. Lleva el nombre de Lionardo”.

El antecedente brillante y la figura innegable del genio de Da Vinci ilumina desde su icónica distancia el deseo, pretexto o idea de crear —alguien diría inventar— un “día mundial del arte” en esta efeméride y celebrarlo cada año (la primera vez en 2012) por iniciativa de la Asociación Internacional de Artes Plásticas, una organización nacida al calor de la III Conferencia General de la Unesco, realizada en Beirut, Líbano, en el año 1948.

El proyecto de la agrupación, fundada en 1954, ha promovido la celebración de este día a fin de buscar un camino para que los artistas pudieran ser parte de los objetivos de la Unesco y “descubrir cuáles son los obstáculos de orden social, económico o político de los artistas y recomendar medidas que mejoren esas condiciones”. Aunque las “artes” son varias, esta agrupación se concentra en el ámbito de las artes visuales exclusivamente, ya que en su origen empleaba de hecho el término “plásticas” hoy cada vez menos usado dada la multiplicidad de lenguajes de la producción artística (sin adentrarnos por hoy en honduras del sí o el no para el arte “no retiniano”).

La AIAP/IAA, conformada por 92 Comités Nacionales, asesora a la Unesco en artes visuales, organiza reuniones regionales e internacionales y estudia la situación de los artistas en las diferentes regiones culturales del planeta. En particular en el Día Mundial del Arte se propuso “hacer hincapié en los artistas y el importante papel de la creación artística en la evolución de las sociedades, y considerar las artes visuales como una de las expresiones más profundas de la humanidad”.

Si bien suena fantástico esto de mejorar las condiciones de los artistas e identificar obstáculos, la tarea no es fácil. La página de la asociación muestra en efecto la injerencia de algunas de sus acciones en iniciativas diversas, desde pronunciarse por la liberación del poeta y artista visual palestino Ashraf Fayadh, quien había sido sentenciado a muerte en Arabia Saudita, hasta la participación de la AIAP/IAA en proyectos de formación artística en zonas rurales y necesitadas, como lo es la actividad “México, arte y tiempo”, realizado con niños en la comunidad El Paso del Jiote, en la costa chica de Oaxaca.

La organización interviene igualmente en asuntos de regulación, por ejemplo, del número legal de reproducciones de un molde para escultura y cerámica o cantidad de grabados a partir de una plancha original, reglamentos de concursos internacionales de arte y otras normativas.

Vale la pena también leer en la página de la Unesco el apartado “Sobre la condición del artista” en el que se hacen señalamientos y recomendaciones para los países miembros de la agrupación con respecto a temas de justicia, seguridad social, salud y entornos fiscal y legal de los cuales los artistas no son ajenos.

Para reflexionar

Así que para que no haya sido solamente la noche de un día difícil, ojalá que ayer, a pesar de ser domingo, haya sido un día en el que autoridades, artistas, gestores, educadores del ámbito y cualquiera cuyo ejercicio profesional y personal esté vinculado con la creación artística, hayan tenido la oportunidad de mirar la actividad profesional del artista más allá de los estereotipos de toda índole (creadores considerados como entes excéntricos, innecesarios, como “cuota política” del sistema, como ciudadanos de segunda, adheridos a la ubre de las becas y a los apoyos oficiales o, en el mejor de los casos, como simples productores de ornato aún con el peso eurocéntrico sobre sus hombros).

Ojalá que jornadas como ésa permitan tomar medidas y acciones para atender la frecuente situación de vulnerabilidad del artista visual en asuntos relativos a jubilación, seguridad social y atención en salud. Ejemplos de casos de creadores condenados a la enfermedad y pobreza en Yucatán los hay por supuesto, y son muy lamentables y tienen nombre y apellido.

Igualmente deseable sería que el artista pudiera tener asesoría y orientación en asuntos administrativos, legales, de derecho de autor y asuntos fiscales. Está muy bien que para regularizar los procedimientos ahora se tienda a exigir que el artista esté dado de alta en Hacienda, que pague impuestos y declare ingresos; pero también necesita tener información clara y oportuna de los procedimientos, y las autoridades igualmente requieren estar capacitadas en este tema específico, ser sensibles, flexibles y conocer a fondo la normatividad.

Ojalá igualmente que las becas no sean un recurso de subsistencia temporal sino una auténtica herramienta de desarrollo y arranque vital para catapultar proyectos y autores emergentes. Y los primeros recortes presupuestales en todos los sectores no sean necesariamente para los rubros del arte y la cultura. Y si de aspirar (desear) se trata, ojalá que se puedan encontrar maneras para contener o por lo menos diferenciar claramente en el arte la frivolización que todo lo corrompe y que por otro lado se alcance la dignificación del trabajo creativo y la puesta en valor de la originalidad y el pensamiento.

Cuando se eligió para el Día Mundial del Arte la fecha del 15 de abril y se realizó la conmemoración la primera vez en 2012 se dijo que Da Vinci fue seleccionado “como un símbolo mundial de paz, libertad de expresión, tolerancia, fraternidad y multiculturalismo”. Todos estos elementos por los cuales se le eligió se encuentran hoy día en situaciones difíciles: la paz cercenada, la libertad de expresión dolorosamente castigada en nuestro país, la tolerancia limitada a lo “políticamente correcto”, la fraternidad omisa y el multiculturalismo rechazado en el ámbito internacional desde las nuevas tendencias autoritarias, radicales y racistas. Así que no solo es la noche de un día difícil: Si el arte va a salvar el mundo ha de expandirse mucho más allá de la celebración de su día y todos los que creemos en él hemos de contribuir con seriedad y conciencia a sus auténticas preeminencia y noble razón de ser.— María Teresa Mézquita Méndez

Fuentes: Diario de Yucatán