Ateneo Peninsular, símbolo de la libertad y vanguardia yucateca

Como sabemos, el edificio del Ateneo Peninsular ha sido incluido en la lista de monumentos arquitectónicos, lugares históricos y valores no objetuales pero emblemáticos que buscan ser elegidos como parte del elenco estelar de los “7 Tesoros del Patrimonio Cultural de Mérida”, todo esto en el contexto del nombramiento de nuestra ciudad por segunda ocasión como “Capital Americana de la Cultura”.

Así, leímos la semana pasada que Gibrán Román Canto escribió en esta misma columna un recuento histórico sobre el edificio que hoy alberga al Museo Fernando García Ponce-MACAY, construido en el emplazamiento del antiguo Palacio Episcopal o Arzobispado de Mérida, con el nombre de Ateneo Peninsular, e inaugurado, como hemos hecho referencia meses atrás, con actividades culturales y deportivas en los primeros días del año 1916.

Al valor del edificio por sí mismo ha de añadirse entonces su significación coyuntural por el momento histórico en el que fue construido, tiempo de transformaciones y cambios de pensamiento que a la herencia de importantes corrientes decimonónicas sumaban visiones progresistas. Desde su inauguración, el Ateneo puede ser considerado una imagen física símbolo de su tiempo y de su vocación por lo entendido como el pensamiento liberal y de vanguardia de entonces: “El Ateneo Peninsular, como dice en sus estatutos, quiere ser la casa de los hombres de estudio; allí pretenderá reunir a las inteligencias y en él habrá ambiente para todos” leyó en el discurso inaugural el Lic. Calixto Maldonado, presidente de la agrupación llamada también Ateneo Peninsular.

Otro de los procesos realizados con la inauguración del inmueble fue la comercialización de locales en la planta baja del edificio. Un anuncio de 1918 en “La voz de la Revolución” ya menciona en esta zona del inmueble los productos a la venta para los meridanos, incluyendo paraguas, zapatos y ropa, así como el servicio de expertos sastres y modistas. 

De todo esto, se han divulgado imágenes que antes no estaban a la mano del espectador común y corriente, lo que no quiere decir que no se conocieran. Importantes archivos como el de la Biblioteca Yucatanense (de libre acceso en línea como Biblioteca Virtual de Yucatán), páginas de internet como www.meridaenlahistoria.com, páginas de Facebook de alimentación comunitaria como “Mérida en la historia”, “Mérida en el tiempo” y “La ciudad de Mérida en el Tiempo” y otras fuentes, sacan a la luz interesantes testimonios gráficos de todos estos procesos experimentados por casas, edificios y espacios de nuestra ciudad, en este caso particular, de la actual sede del museo Fernando García Ponce MACAY. 

Un tema para abordar después sería el de la propiedad intelectual o derechos de autor de las imágenes que se comparten en estos espacios (algunas tienen “marcas de agua” o lo que podríamos llamar sellos virtuales) pero por ahora baste comentar entre estos registros, por ejemplo, una fotografía de 1910 que muestra la fisonomía del primitivo Arzobispado. Otra foto, quizá de una década más tarde, permite ver las filas de tranvías, transporte público de entonces, frente al edificio que entonces ya era el Ateneo Peninsular. 

Hay también una serie de fotos incluidos por el Arq. Guillermo Hülsz en un artículo publicado en Cuadernos de Arquitectura, revista anual de investigación y divulgación editada por la Facultad de Arquitectura de la UADY. En una de ellas posa el Arq. Piccone, quien realizó las principales obras en el Pasaje de la Revolución y en la otra se puede apreciar el interior del patio del edificio. 

Las fotos comentadas son de www.bibliotecavirtualdeyucatan.com.mx de www.meridaenlahistoria.com, de la página de FB “La ciudad de Mérida en el Tiempo”, de la exposición “El Ateneo y la Escuela de Bellas Artes” actualmente en el museo y finalmente las del Arq. Hülsz Piccone (Cuadernos de Arquitectura No. 26, 2013). 

Reciba así el lector la invitación de hacer sus propias indagaciones, de mirar, preguntarse y compartir. Y de tener de esta manera cada vez mayor acceso a los registros gráficos testimoniales de objetos, hechos y personajes desaparecidos o transformados. Este ejercicio de la aproximación individual, ya sea con ojos expertos o legos, permitirá el mayor conocimiento generalizado del patrimonio edificado, objetual e inmaterial y la posibilidad de forjar opiniones individuales más informadas y con menos raíces en la imaginación.

Hasta el día 30 de Junio se puede votar para elegir “7 Tesoros del Patrimonio Cultural de Mérida”. La votación se puede efectuar por Internet a través del website de Capital Americana de la Cultura (www.cac-acc.org) o también presencialmente en los bajos del Palacio Municipal.

María Teresa Mézquita.

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