El jardín

Expoforo
El plumaje de las flores
 
El pintor Carlos García es universalmente cubano —que es la mejor manera de serlo. Graduado de la mítica Academia de San Alejandro, en La Habana, continuó estudios en el Instituto Superior de Arte (ISA), verdadero taller renacentista en el corazón de una isla que por entonces prometía la apresurada construcción de un mundo mejor. El ISA, en verdad, era un manicomio donde un ejército de bailarines, actores, teatreros, músicos, dibujantes y escultores aprendían noche a noche qué diablos significaba ser realmente felices, cada cual a su antojo —asesorados por un comando de profesores de primerísimo nivel académico. Los muchachos y muchachas a su mando aprendieron la principal enseñanza de todo quehacer artístico: que el trabajo y su fatigosa continuidad haría una excepción de cada uno de ellos, un autor con derecho a huella.
 
Visto desde la perspectiva que da tanta agua llovida de allá a acá, la torpeza de algunos funcionarios dogmáticos, transitorios y, por demás, olvidables hacía más apasionante la aventura del desacato: a los dieciocho años nos gusta vencer obstáculos o cortar camino a campo traviesa, a cuenta y riesgo. De eso se trata: de equivocarse. La juventud es la época del desafío, la bravata. La excelencia de la pedagogía radicaba principalmente en la relación maestro/discípulo —de ahí, las sucesivas revocaciones de los dogmas en la búsqueda constante de un razonamiento distintivo. Gracias a la enriquecedora rotación de las ideas y su consecuente pleamar de influencias en ambos sentidos de la marea, el mentor terminaba beneficiado por el estudiante y el aprendiz favorecido por el experto. Devotos de la vida que les tocó en suerte, no pocos de ellos integran (en la isla o el exilio) la avanzada indiscutible de lo más valioso de la cultura cubana.
 
En algún momento, Carlos fijó residencia en unos de los rincones más fenomenales del planeta: México. Llegó a principios de la década de los noventa en la cresta de una ola migratoria que cobró inusitado impulso, a la caída o derribo del Muro de Berlín (1989), un terremoto político que en la pequeña isla de Cuba tuvo, como era de esperar, estrepitosas resonancias (…) La vida sólo cambia cuando se enriquece con nuevos rumbos. Los cubanos que tuvimos el privilegio de venir a recalar en este país de extrema amabilidad, tan distinto al nuestro, aprendimos a quererlo de deslumbramiento en deslumbramiento. Y nos sedujo enseguida. Aunque bajemos la voz al decirlo, porque lo cortés sería afirmar que somos pueblos idénticos, qué bueno reconocer nuestras fraternas diferencias —lo cual no impide que nos queramos hasta el extremo de adorarnos. Los hombres de las islas estamos condenados a vivir en las orillas, lo más próximo que podamos del horizonte. Los de acá, no. (…)
 
Carlos afiló los ojos: aquí el color no teme al estrépito, ni en el plumaje de las flores ni en los pétalos de los pájaros. Se podía pintar en la corteza de una pared. El mural sobrepasaba al muro. La imagen discutía con el concepto. Entre la modernidad y la tradición, México nos quitó el aliento al enseñarnos que se valía almorzar opíparamente sobre las tumbas de nuestros muertos ausentes, al compás de los mariachis que rendían tributo a los difuntos vecinos.
 
Eliseo Alberto Diego, 1951-2011
Ediciones Cal y Arena, 2012

Acerca de Carlos García de la Nuez

Carlos García de la Nuez (La Habana, 1959) Carlos García de la Nuez es miembro de la Unión de Artistas de Cuba (UNEAC) y miembro de la Asociación Internacional de Artistas Plásticos (AIAP). Estudió en la Academia de Artes San Alejandro, La Habana, Cuba (1975-1979); en el Instituto Superior de Arte, La Habana, Cuba (1980-1983) y la Maestría en Artes Visuales en el Massachussets College of Art, Boston, EUA (1988).

Recibió el Premio Pintura 13 de Marzo, Universidad de La Habana, Cuba y Premio Fundación Jaime Guash, Barcelona, España. Sus obras forman parte de colecciones en: Museo de Arte Fort Lauderdale, Miami, Florida, EUA; Galería Artuel, Paris, Francia y Galería Domberger, Sttutgart, Alemania, entre otras. Desde 1979 ha expuesto de forma colectiva e individual, sumando más de 100 exposiciones en Rusia, Alemania, Estados Unidos, Italia, Brasil, Francia, Costa Rica, México y Cuba, entre otras naciones.

-Carlos García de la Nuez