Las mariposas de viento

Sala 1
Mariposa: ligereza, sensibilidad, belleza; sueño, misterio, feminidad; alma de guerreros, efímera y eterna, son algunas de las atribuciones conferidas a estos insectos, símbolos poderosos de la transformación y el cambio en muchas culturas y sistemas de creencias, todas ellas asociadas con el alma en Centroamérica, África, Europa y Asia.Tal significación se deriva de sus tres estados: oruga, crisálida y mariposa, símbolos evidentes de la vida, la muerte y la resurrección. El paso de la crisálida al vuelo por el aire a pleno sol constituye una imagen muy adecuada a la resurrección y la vida eterna.Estos conceptos, en sincretismo con la creatividad del maestro Manuel Lizama, dan como resultado la exposición Las mariposas de viento, una muestra de 43 grabados en la que es representado el fascinante insecto y sus connotaciones bajo la mirada del artista, quien imprime en cada obra su admiración, respeto y orgullo por la cultura maya.
 
En esta ocasión, tras una investigación sobre las representaciones sociales, artísticas y hasta metafísicas de la mariposa, Lizama desarrolló el tema con las posibilidades expresivas del grabado, refiriendo a Oniro, dios del sueño, el sueño mismo transformado en mariposa, que representa el renacimiento, el alma, el romanticismo, lo que viene o se ausenta con su dejo de nostalgia. El artista evoca a Tzamná, creador maya, el brujo de los sueños, el que vuela junto al faisán y el venado, quien provoca sensaciones cuando se sueña con los ojos cerrados y abiertos: “Yo soy la mariposa que tú ves volar entre las ramas buscando el aroma de la flor maravillosa, perfumada, que es el encanto de la vida”. Su obra también se asocia a los mexicas, quienes creían que la gente común se volvía escarabajo; los guerreros y los señores se transformaban en aves preciosas, colibríes o  mariposas (papalotl); en tanto para los mayas la mariposa aparece como símbolo del inframundo y la presentan como mariposa (pepem) del agua. La mariposa sintetiza la transformación porque de larva se convierte en un ser aéreo, y Manuel Lizama también echa mano de la visión de los orientales, que aseguraban que el día que apareciera la antigua luz divina todos renacerían convertidos en mariposas.
 
Sobre este tema, un poeta escribió: “Te lo confieso, amigo; como un sueño de gloria, en el reposo de los muertos y en la alegría de los vivos, una tarde profunda y triste surgirán infinitas mariposas, dóciles y obedientes, que los cielos tornarán castos con su castidad; después, con gran dulzura, tiernamente, descenderán sobre la tierra antigua, sobre la historia triste de la Tierra, como un sueño de gloria para todos, muertos y vivos.”
 
La muestra de Lizama estará abierta al público en la sala 1 hasta el 30 de septiembre, para quienes deseen integrarse al diálogo entre el artista, la obra y el espectador, en el que las mariposas pulularán expresando sus múltiples significados.
 

Cecilia Ricardez

Acerca de Manuel Lizama

Manuel Lizama suma 55 años como pintor. Es egresado de la Escuela de Artes Plásticas de Mérida, donde más tarde labora como docente durante 23 años. Funda, hace 25 años, el colectivo Art’Ho. Ha realizado 10 murales: Palacio Municipal de Valladolid, Library and Cultural Center of Glendora (California), Sala del Consejo de la Universidad Autónoma de Yucatán y en el Palacio Municipal de Mérida. Ha expuesto en Yucatán, México y el extranjero (Honduras, Belice, España, Austria y EE.UU). Entre las medallas que ha recibido destacan la “Eligio Ancona” y “Yucatán”.

-Manuel Lizama