Cauces

Sala 11 bis

Pasajes

Existen referencias que proporcionan claves para la reinterpretación del paisaje desde lo contemporáneo. El paisaje es el resultado de la experiencia del entorno y además está cruzado por referencias narrativas y poéticas; sus múltiples capas y formas han sido traducidas en partituras musicales y bitácoras celosamente consignadas por viajeros en sus recorridos y trayectos. La paisajística también es producto del andar, de la investigación científica y de la tecnología, que ha creado la cartografía digital. La variedad de significados asociados al paisaje proviene del caos, de lo que es incontrolable para el hombre, pero que encuentra su orden en la percepción estética, y por tal motivo sigue siendo un género que da cabida a la experiencia poético artística y a la especulación racional. ¿Qué tanto de lo que vemos allá afuera de nosotros es un reflejo de lo que llevamos dentro, de ese paisaje interior que nos acompaña a lo largo de la vida?

La obra de Ana López Montes es un trayecto que nos acerca a responder esa cuestión. Su propuesta es una parte de un recorrido más extenso que inició hace algunos años, cuando comenzó a plantear su propia experiencia del mundo visible como núcleo de su propuesta artística. Es evidente que los artistas se exponen en su creación; sin embargo, no es frecuente que la obra sea un espacio para atisbar a su mundo íntimo, poblado de sensaciones y sentimientos.

Las obras de esta exposición marcan un capítulo inédito en la carrera de esta artista: es la primera vez que echa mano del género del paisaje para imprimirle su particular impronta esencialista. Se trata de un paisaje exterior que refleja un estado interno, el cual irradia dos tipos de elementos que forman parte integral de la vida: la iluminación, expresada por medio de la potencia sutil y delicada del color; el contraste entre formas que aluden al binomio de principios femeninos asociados con la naturaleza: rocas y arenas, ríos y nubes, desiertos y serranías. Estos dos grupos de recursos imaginativos han sido traducidos por medio del dibujo de formas orgánicas, que en ocasiones son intervenidas por estructuras, al parecer arquitectónicas, y objetos-signos personales.

Resulta indispensable notar que el collage y el monotipo (impresiones únicas, realizadas con la prensa de grabado) empleados por la artista en esta serie son técnicas híbridas que permiten reorganizar fragmentos y crear transiciones evocadoras entre experiencias y objetos, percepciones y espacios. El collage funciona como montaje de cuadros y secuencias que une y crea, a pesar de las diferencias, un conjunto en el que el significado se desplaza desde la interioridad de la experiencia a la exterioridad de la visión.

El collage es una técnica expresiva que tiene la virtud para recrear lo personal a partir del lenguaje. Qué mejor oportunidad para darse cuenta de que nuestra experiencia es un conjunto de fragmentos de la memoria que forman el paisaje de nuestra existencia presente. Y qué ocasión para darnos cuenta de que el vivir es conjugar, pronunciar, nombrar, darle a cada cosa una palabra justa o una forma visible. Como señala Walter Benjamin; no nos comunicamos por medio del lenguaje; somos lengua, somos palabra, somos una suma de experiencias disímiles unidas por palabras e imágenes.

En la obra de López Montes dicha continuidad articulada de entre texto y formas pictóricas puede leerse como un texto visual que narra un proceso de descubrimiento de la diversidad, de todo aquello que alberga la naturaleza femenina; tal como se observa en los dos únicos cuadros al óleo, en los que el paisaje se reduce a unas pocas líneas de puntos de color. Hay un efecto de distanciamiento, de abstracción y condensación, que remite a la esencia del paisaje: una línea en el horizonte, que separa a la tierra del cielo, lo material de lo inmaterial. La pintura abstracta logra evocar la experiencia mística de lo externo con sobriedad y elegancia.

Las obras de Ana López Montes pueden interpretarse como pasajes, travesías dentro de un ambiente imaginado, que convocan a ver la transformación de la experiencia. Los agrupamientos de las obras plantean una partitura visual con momentos de agitación y silencios, que nos brindan la oportunidad de recorrer y explorar sus pliegues. La fuerza de la tierra, con todas sus gradaciones de placas tectónicas, traduce los tiempos humanos a la inmensidad del tiempo geológico, permite ver la potencia de las fuerzas generativas del universo y los cuatro elementos: agua, luz, aire, tierra.

La combinación de recursos no se reduce a los elementos materiales (papeles de arroz hechos a mano, texturados y recortados) y a los recursos pictóricos empleados, es una forma de articulación, una gramática visual que crea unidades significativas. En estos trayectos de la mirada se observa una oposición de principios creativos: el uso de un rasgado del papel se articula con zonas en las que la textura de la superficie recorta las siluetas de cuerpos montañosos; líneas horizontales que atraviesan las masas de tierra, formando arroyos llenos de vida. López Montes trasmite por medio del collage la cualidad femenina de la piel de la tierra; sus cumbres voluptuosas vestidas de texturas recuerdan a esos mitos precolombinos en los que se describe cómo la tierra seca se prepara para transmutarse de materia inerte a espacio consagrado a la vida.

José Springer
Noviembre, 2012



 

Acerca de Ana López Montes

Ana López-Montes (Ciudad de México, D.F., 1971) participó en talleres de dibujo y pintura en París, Francia: en La Grand Chaumière (1990), la Academie Port Royal (1991) y en el Musèe du Louvre, Atelliers du Carrousel (1992). Cursó la Licenciatura en Artes Plásticas en el School of Visual Arts, en Nueva York, donde se hizo acreedora al Rhodes Family Award for Outstanding Students por sus méritos académicos (1993-1996). Su trabajo ha sido reconocido en dos ocasiones con la Beca del Programa de Residencia para Artistas del Vermont Studio Center, en Vermont (1996 y 1998). Cursó el Taller en Producción de Cine y Video, en Columbia College, Chicago (2004-05), el Taller de Monotipo, en Archivo Gráfico, con el maestro Felipe Cortés (2006-2013), el Taller de Pintura del maestro José Luis Bustamante (2009-10) y el Taller de Grabado del maestro Roberto Turnbull (2009 y 2011). Desde 1995 ha presentado su trabajo de manera colectiva en más de 30 ocasiones en diversos estados de la República Mexicana, EU, Canadá, España, Francia y Bulgaria.
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-Ana López Montes