Las historias de Lola

Sala 11 bis

“Reencuentro con Lola Álvarez Bravo”

Llegaba a casa envuelta en tonos lilas y morados, acicalada con un enorme prendedor o un nudo de perlas ceñido al cuello. El perro se abalanzaba sobre ella, reconociendo desde la entrada su voz festiva y sus manos cariñosas, le brincaba a la falda y se echaba sobre el lomo para recibir sus caricias juguetonas. No acababa de sentarse –siempre en el mismo sillón de brazos curvos y con la cámara a un lado– cuando ya empezaba a contar sus historias, pobladas de adjetivos extravagantes, veladas por el humo denso de sus cigarros sucesivos. Su conversación brincaba de un tema a otro, pues amaba el buen cine e iba al teatro con frecuencia y se la pasaba husmeando las galerías en busca de artistas jóvenes, de talentos prometedores que luego acogía amistosa sin prescindir por ello de su hábito crítico, alerta a los excesos y a la cursilería, inquisitiva y vital. Desprovista de retóricas académicas –su escuela fue el trato con hombres inteligentes y la observación tenaz del mundo–, hablaba sin eufemismos, segura de una intuición y una sensibilidad que le permitían captarlo todo de una ojeada y detenerse en medio de una frase para hacer alguna observación sobre la luz de la ventana, el color de una flor o la forma de algún objeto que atraía su mirada. Yo la escuchaba desde mi absorto de niña y contemplaba su pelo de destellos azules. Cuando más tarde oí hablar de personalidad, de la gente con una poderosa personalidad, supe de inmediato que Lola Álvarez Bravo era una de ellas. (Fragmento).

Claudia Canales
 

Acerca de Lola Álvarez Bravo

Lola Álvarez Bravo (1907-1993) fue una figura clave del renacimiento artístico post revolucionario en México y es considerada la primera fotógrafa profesional mexicana. Durante 50 años fotografió la vida cotidiana, documentó las ciudades, calles, personas, líderes, pintores y eventos culturales; igualmente realizó imágenes artísticas, experimentando con diversas técnicas y exponiendo su obra con éxito en Bellas Artes y en proyectos del MoMA de New York, y otras galerías de corte internacional.

En 1925 se casa con Manuel Álvarez Bravo, de quien aprende la fotografía; el matrimonio se separa en 1934, pero ella conserva su apellido de casada. Inspirada por fotógrafos como Edward Weston y Tina Modotti, Lola emprende una brillante carrera independiente. Enseñó fotografía en la Academia de San Carlos y abrió su galería de arte, donde expuso artistas de su época como Frida Kahlo, quien tuvo ahí su última exposición.

-Lola Álvarez Bravo